CRISIS Y REFORMULACIÓN DE VALORES

Es fácil tener la impresión de que cuando se produce una crisis económica conlleva también una crisis de valores y principios. En España se han producido varias crisis simultáneamente: política, económica, cultural y de valores. Aunque es cierto que todos percibimos que algo está cambiando. Aunque solo sea por la cantidad de presentaciones de ositos que recibimos reivindicando la amistad.

 La crisis de valores es una reivindicación permanente de las generaciones que se van haciendo mayores y la mera observación de los hábitos de vida de la juventud hacer clamar al cielo en busca de soluciones. Eso ha ocurrido siempre. Y soy el primero que se extraña al observar el comportamiento de algunos adolescentes en el metro. Pero mas tarde, hago un examen de conciencia y llego a la conclusión de que en mi adolescencia era igual o peor que esos chavales. Por lo tanto, se puede decir que vivimos en una permanente crisis de valores y a cada cual le resultará peor lo que vea de sus predecesores en un futuro. A mi personalmente, me preocupan mas actitudes de personas que en su actividad política o financiera han actuado con una enorme irresponsabilidad. La clase política suele impregnar de valores a  la sociedad. Sin embargo, analizando la situación que ha vivido España en los últimos años, si que podemos extraer la conclusión de que hemos pasado nuestras propias líneas conductuales que tradicionalmente nos definían. ¿Es eso bueno? En algunos casos si y en otros no. Como aspecto positivo, hemos avanzado mucho en generar una ética colectiva del trabajo que durante muchos años generó muy buenos resultado. Ha habido una gran capacidad emprendedora en muchas actividades económicas y hemos conseguido generar impacto internacional con algunas de nuestras referencias y marcas. Zara, Acciona, Porcelanosa, Indra, Telefónica, Santander y un largo et cetera. Esa capacidad emprendedora va a tener que trasladarse a personas individuales que quieran mejorar su situación profesional o retomarla.

 Bien es cierto, que tenemos una juventud objetivamente peor formada según todos los estudios internacionales, falta de expectativas laborales por la existencia de un tejido empresarial que no va a regenerar todo el empleo perdido, y por último, unos desafíos socio-económicos en los próximos años altamente inquietantes que nos van a poner a prueba como país.

 Tras haber pasado por un contexto de abundancia, de rápidas ganancias y de cierta  tendencia a la ostentación y horterada nos vemos por primera vez en nuestra historia reciente a reformular principios y valores. En los últimos meses, cada vez veo mas intolerancia y reacción social ante la corrupción política, al mismo tiempo que tenemos mas canales para denunciarla.

 Estoy observando también como poco a poco se empieza a valorar aspectos inmateriales de la vida, como familia, amigos en detrimento de la necesidad de la acumulación de bienes materiales. Nos estamos dando cuenta de que se puede vivir con mucho menos y se comienza a asociar la ostentación con un viejo valor del que lucrativamente había pegado un pelotazo. Estamos asumiendo que no merece la pena ser propietario de viviendas altamente especuladas y sobrevaloradas.

 Jose Antonio Marina afirmó en su libro “Ética para Náufragos” que la felicidad es un proyecto inteligente. Ese proyecto inteligente implica valores, recursos intelectuales y motivacionales. El valor de ganar dinero rápidamente y tener una vida basada en el lujo en la acumulación de bienes está empezando a tener fecha de caducidad. Es posible que se esté gestando una ética del esfuerzo más que del talento. Es probable también que reivindicar la familia, la amistad y el disfrute de la cultura deje de ser una vieja reivindicación freak porque se está observando que estos actores sociales están contribuyendo definitivamente a mantener una cohesión social que el estado ha ido perdiendo.

 Debemos de observar que salidas se van produciendo en esta situación. Ya no nos vale, el “vale todo”. Porque en el fondo sabemos que se puede mejorar la forma de actuar, de gobernar, de gestionar empresas y podemos mejorar internamente nuestra forma de tratar a las personas.

 Como dijo, un griego antiguo, “Nadie se une a los demás para ser desgraciado.” En eso estamos mientras tanto trabaja, estudia o emprende. En cualquier caso: ¡Esfuérzate! 

 FFC

Commentarios (2)

  1. Me ha gustado mucho el post, aunque lo que a mí realmente me preocupa, no es la crisis de valores de nuestras generaciones venideras, sino la que ya es patente en generaciones hechas y derechas. Sigo diciendo, me ha gustado el artículo, Hay que quedarse con nuestra evolución, por muy lenta que esta sea.

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