Sobre éxito, modernidad y conocimiento

 

Muchas veces he observado que los grandes profesionales que he conocido a lo largo de mi todavía breve experiencia profesional, eran personas que se formulaban permanentemente preguntas complejas en situaciones laborales que también lo eran. Eran personas silenciosas, reflexivas que no se empeñaban en ser amables, pero tampoco eran antipátic@s, ni mucho menos. No aspiran a poder resolverlo todo al momento, pero si son capaces de encontrar los recursos rápidamente para resolverlo. Tal vez esta sea la actitud clave para salir airoso de muchas situaciones que nos plantea la complejidad de la empresa española y mundial actual. La actitud de cuestionarse todo o casi todo no debe de ser confundida con el pesimismo del que probablemente no quiere actuar valientemente por miedo, y va aceptando algunas ideas estándar que le mantienen a flote a duras penas en el océano de la mediocridad.

 La actitud de preguntarse todo implica acción, dudar, esperar; implica consultar varias fuentes de información y mantener tu mente siempre alerta. Normalmente estas personas están verdaderamente implicadas en su formación personal y profesional y en la de los equipos que dirigen. Suelen ser coachers sin buscarlo, porque consiguen que su propio equipo vaya detrás de la verdad, -no de él/ella mism@- es decir de la calidad y el rigor. Aunque de todo esto que he escrito, es evidente que estoy hablando del contexto empresa, mi postulado es a favor de la auto-formación y el cuestionamiento de nuestros preceptos fundamentales en un contexto en el que es infinitamente más necesario: el paro o momentos de desmotivación profesional.

 El desempleo, una vez superado el proceso de salida de la empresa, nos permite implicarnos en un proceso transformador positivo de nuestro perfil personal y profesional. Es lo que comúnmente se llama proactividad en un contexto de recursos humanos. En contrapartida, podemos entrar en la actitud de no hacer nada y esperar a que con un poco de suerte un conocido, o una empresa del sector nos llame. Esta última actitud o más bien, falta de actitud, es la que puede contribuir a destruirnos definitivamente y postrarnos como personas rencorosas, inactivas y absolutamente anómicas, aumentando la dificultad para volver a reinsertarnos en el mercado laboral.

 Desde mis años de juventud, he tenido claro que el conocimiento es el mejor camino para alcanzar la libertad y la autonomía personal. Mucho más que el dinero y que muchos elementos secundarios que tenemos como fundamentales en la vida. Esta conclusión es mucho más evidente ahora, que estoy en esta situación transitoria de desempleo. La alta calidad de algunos contenidos en la red, libros actuales con análisis actualizados y periódicos seleccionados de diferentes tendencias, contribuyen a que yo sea un poco más dueño de lo que ocurre en el mundo y en España; y además, me ayudan a saber afrontar una realidad cada vez menos satisfactoria.

 Lo mismo ocurre con la formación que me gustaría recibir. En el fondo la propia observación del mundo, me está aportando algunas claves de lo que quiero estudiar. Cada vez tengo más claro, tal y como va el mundo, que los modelos que siempre hemos dado por viables, como la sociedad del bienestar, capitalismo, el trabajo basado en la ética del esfuerzo y no del talento, razón patriarcal, la felicidad vía consumo de bienes y respetabilidad de la clase política, se han desvanecido. Bien, todos estos presupuestos noventeros, consolidados algunos, tras la caída del muro de Berlín se han desplomado y bien desplomado ante los nuevos desafíos de la globalización. Las nuevas claves están en la interconexión personal (redes sociales), el intercambio de información y conocimiento de calidad y en la formulación de nuevos postulados que vienen a sustituir a la espiritualidad personal, como hace el coaching. por poner un ejemplo.

 Estamos siendo testigos de un cambio de paradigma cultural y social a nivel global. Lo vemos por ejemplo, en el conflicto permanente de las civilizaciones entre si: musulmanes, judíos y sociedad occidental cristiana o protestante. Nos venden que las civilizaciones tienen un conflicto entre sí, cuando realmente lo que existe es un conflicto de todas ellas con la forma de afrontar la modernidad, como ya advirtió Juan Goytisolo, en sus Crónicas Sarracinas.

 El principal desafío al que nos enfrentamos como profesionales, desemplead@s, novi@s, cónyuges, padres etc. es el dirimir con éxito el permanente proceso de cambio y conflicto que nos propone la mal llamada ultra modernidad y gestionar el acoso informativo permanente. Esto no se basa más que en seleccionar bien, nuestro conocimiento y nuestra forma y actitud de interactuar con la realidad.

 Por eso, en mi caso personal, al considerar que la mejor forma de actuar con la realidad es con el conocimiento, lo que le pediría a un máster u otra variedad formativa que elegiré en un futuro es que genere mi capacidad de formular preguntas, mas que mi capacidad de generar respuestas caducas. Le pido que me enseñe a crear nuevos escenarios y nuevas formas de gestión que probablemente hace diez años habrían sido consideradas disparatadas. Le pido que tenga un alumnado competitivo y que no genere una competitividad insana e innecesaria en la generación de proyectos en equipo. Como dijo Rudyard Kipling, Seis honrados servidores me enseñaron cuanto sé; sus nombres son cómo, cuándo, dónde, qué, quién y por qué. El por qué tal vez sea el servidor más hermético que tengamos, pero el que más nos ayude a mejorar y conocernos. Me sorprende contemplar como muchos porqués aparecen en conversaciones con amigos y familiares que insospechadamente me facilitan algunas claves para una mejor existencia.

 Para todos los que estéis buscando formación, buscad aquella multidisciplinaria, modernizada, que valore la formación previa del alumnado y que tenga un carácter principalmente deliberativo destacando la diversidad. Sin saberlo, en esos grandes ratos de charla estaréis un paso más cerca de la grandeza, el éxito o como queráis llamarlo. Si habéis sabido aprovecharlo, los proyectos vendrán solos. Sin embargo, tal vez, debamos asumir que el éxito es un proceso más íntimo y personal de lo que creemos y un master con nombre molón no te lo garantiza si lo ves como un fin más que un medio versátil.

 

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